Japón 01 Shibuya - Santuario Meiji

Hoy el día ha empezado pronto, pero con un sueño tremendo 😴. Cuando me he conseguido poner en pie, he ido directa a la estación de Ueno, donde tenía como destino Shibuya.

Shibuya es un barrio de Tokio conocido por su cruce de peatones triangular, pero también es una zona de tiendas de última moda para gente joven. Eso sí, para japonesas o mujeres con "tipito asiático", que no las sobra ni un un gramo de grasa. Por tanto, en cuanto tengas caderas no vas a encontrar nada ya que son tallas pequeñas.

La mañana empezaba accidentada, entre el sueño y el calor que me quitaba las ganas de hacer cualquier cosas. Y además, cuando llegué a la estación de Ueno, mi tren no llegaba, tardaba más de lo habitual. No sólo eso... Sino que luego no se movía, estuve más de media hora sentada en el asiento sin que el tren se moviera; para que luego digan de la puntualidad japonesa. A saber si el motivo del retraso era por algún suicidio o tan sólo una avería, sea como fuere sin saber japonés no lo podía saber, tan sólo podía esperar llegar antes o después a mi destino.


En Shibuya, como va siendo habitual en todo Tokio, llegar a los sitios es ver mucha gente y no saber donde está uno, por la típica falta de indicaciones de cualquier tipo. 

La mañana consistía en ver tiendas, y digo verlas, porque o por lo caras que eran o por lo surrealista de la moda, no me veía comprando nada. Pero lejos de ser una tortura, el fresquito de los locales era un gustazo para el calor húmedo de Japón.

Aproveché para pasar por el Starbucks que tiene buenas vistas del famoso cruce de Shibuya y además me tomaba algo fresco y conocido. Aunque como os podéis imaginar, está todo el ventanal cogido y es difícil hacerse con un sitio para ver las cientos de personas que cruzan el paso de cebra triangular.



De ahí directa a comer a Genki Shushi, esta vez shusi y algún maki por un precio bien barato: 750¥!!! Al cambio son unos 5,5€. Y como es habitual en Japón sólo la comida, ya que en los restaurantes el agua fría o el té helado lo dan gratis.


La tarde fue más turística. Lo que me gusta más a mi, ver templos y cosas de estas, no tanto hacer compras de "turistéo" (aunque en parte inevitable). Tocó visitar Meiji Jingu donde tras pagar 500¥ pude dejar mi tabla de madera con mi súplica de deseos.



 

La tarde consistió en disfrutar de la ciudad, sin más. Buscando donde tomar algo refrescante acabé en el Starbucks con una amiga de "cháchara", poniéndonos al día de nuestras cosas. Tanto fue así que se nos hizo de noche. 

Tengo que decir que como todo es tan distinto allí, el Starbucks es como un lugar conocido en tierras desconocidas. Normalmente no me suele gustar visitar lugares que tengo a la vuelta de la esquina en casa, pero en Japón todo es mucho... ¿no sé si me entendéis?. 

El Starbucks acaba siendo mi refugio y además usaba la wifi para no gastar los datos de la tarjeta que había comprado allí para internet durante toda mi estancia. ¡Ah! Aproveché para volver a Shibuya a ver el cruce con las luces de la noche tokiota.


De nuevo a "casa". Tenía que coger el tren en mi línea cada vez más conocida Yamamoto line donde podía ver como los japoneses son ordenados hasta para montar en el tren.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Marzo: mes de viajes en imágenes...

Estreno Español en Roma

Genova y Cinque Terre