Pasiones

Solo llevo unos días fuera de mi amada ciudad, caótica y desaliñada, y ya la echo de menos. No sé si es porque no paro allí, supongo que hacer un erasmus no deja indiferente a nadie. Cuando uno hace su vida, da sus propios pasos y se confunde por sí solo es cuando empieza a ver lo que valen las cosas. No es algo nuevo, ni voy a rebelar ninguna hazaña científica. Pero cuando uno viaja y viaja se enriquece por dentro, se llena de experiencias inolvidables que pasan a formar parte de tu propia historia. Momentos que te hacen conocer a gente y conocerte a ti mismo. Por ello mi situación es impagable, aunque para mi suponga un precio alto, en el que me tenga que endeudar... será por algo, no bueno... si no genial. Sí..., leéis bien, de mí salen palabras de elogio y de felicidad. Algo inusual en mi persona, pero algo que por lo que veo agradece mucha de la gente que me conoce. Os doy las gracias por ver en mí un cambio, por decir que he mejorado física y psicológicamente, gracias por alegraros por mi. Los que me conocéis sabéis que en mi ciudad natal me ahogaba, que las cosas no eran como quería, pero he conseguido cambiarlas. Y espero que siga así, que me desenganche del peso de las malas experiencias acumuladas, y que mi nuevo lugar donde intento abrirme hueco sea el adecuado para cambiar. ¿Cómo no lo va a ser? No todos los días se dice que vivo en Roma, cuna de la historia, lugar sin parangón. Levantarse en una ciudad que rebosa de monumentos que todos hemos estudiado alguna vez, es algo que me emociona; y aunque el transporte sea pésimo y mis experiencias sean caóticas, creo que todo ello va acorde con esa ciudad loca, que tan enamorada me tiene desde hace años. A la que siempre he deseado llegar y en la que espero pasar una parte de mi vida muy especial si es que algún día tiene que finalizar. Quiero crecer, quiero descubri, quiero sonreir... y esto es lo más importante. Ver lugares que enamoran solo con verlos y que me permitan abrir mi mente y mis ambiciones por descubrir más. Aun queda un duro trabajo por delante, y en el fondo mi marcado carácter de siempre me dice que no lo conseguiré, pero quiero recordar que más vale morir en el intento que dejar las cosas pasar por miedo al fracaso total. Si fracaso, volveré a levantarme, porque aunque pesimita, espero dar guerra durante mucho tiempo, no sé a quien, ni en donde, pero espero que también muchos de vosotros me acompañéis. Ya sea desde lejos o a mi lado. Pero a mi forma... os quiero, y lo sabéis los que me conocéis.
FELICES FIESTAS Y FELIZ NAVIDAD... QUE EL 2010 SEA MI AÑO Y EL VUESTRO
Comentarios
Publicar un comentario