Paso a paso...


Bueno ya son tres semanas en el extranjero. Italia es un país peculiar, y en concreto Roma. La gente es de todos los lugares del mundo y confluyen en las callejuelas de Roma. Sí callejuelas y nunca mejor dicho, porque hasta las calles de bastante afluencia tiene sus cosillas. Me explico, ya sea porque hay ruinas históricas en cada rincón de la ciudad, o ya sea porque aunque no haya nada las calles ellas mismas son un recuerdo de antaño, con ese asfalto pedregoso que hace retumbar los mejores amortiguadores que existan o un asfalto a cachos como si de pegotes de alquitrán lo hubieran hecho. Árboles que levantan el pavimento y sin perspectivas de arreglarlo. Hasta para la gente que pasea es difícil andar. Los transeúntes además arriesgan sus vidas al pasar por los pasos de cebra ya sea por iniciativa propia de cruzar las calles sin más o porque el monigote del semáforo pasa de verde a ambar antes de llegar a la mitad del paso. Normativas de conducción olvidadas, semáforos con un rojo tres veces más grande que el resto de colores. Sirenas que atontan a cualquier y que son el ruido incesante de la ciudad. Obras sin fin aquí y allá, para hacer una simple línea de metro que lleva más de cinco años construyéndose y lo que le quedará. Puestos de mercadillo en cualquier hueco de la acera, ya sean de ropa, frutas y verduras o bares móviles. Precios de ganga o precios aceptables, eso depende de los ojos con los que uno los mire, porque si uno gira la cabeza a los expositores de las tiendas, los cuales principalmente son de ropa, nada baja de los ciento y pico euros. Cualquiera podría decir que soy una exagerada, pero no. Es asombroso ver que solo haya este tipo de tiendas, hasta la más pequeña y escondida sigue teniendo esos precios. Esto me hace pensar… ¿dónde se compra la gente la ropa? Lo único asequible es el zara, H&M típicos de cualquier centro comercial, lo cuales en Roma están a las afueras de la ciudad, pero aun así los precios ahí son normales. Que a mi opinión, no quiere decir que sean baratos, ya que por la calidad de la ropa que se vende, lo que se paga me parece abusivo. Eso sí, hablando de ropa, la marca Desigual, tan cara en España, sigue siendo igual de cara aquí, pero es muy fácil verla en cualquier tienda, normal… si los precios son de ciento y pico por una simple camiseta, los precios de Desigual no destacan. Aquí es normal que las cosas cueste 100 y 200 euros, algo que yo no sé quien lo comprará. O eso, o el dinero que manejan los romanos es alucinante. A la vez, aunque escasas, coexisten tiendas de ropa tipo chino en España pero que aquí puede ser de cualquiera sin necesidad de ser chinos. Vamos de muy mala calidad pero de precios muy económicos. Con este nivel de vida me explico porque es tan habitual ver a gente pobre en cualquier lugar. Si no te fijas entre tanto turista y resto histórico, la verdad es que pasan desapercibidos, pero o yo me fijo en todo, o me parece a mi que aquí es mucha la gente que se encuentra así. Todavía me falta mucho por ver de esta ciudad no tan distinta a nosotros en el fondo, por algo siempre he pensado que somos primos hermanos. Eso sí, cualquiera se te pone a hablar inglés, algo de lo que los españoles carecemos mucho y me incluyo. Por ahora esto es tan solo una visión superficial, espero que este lugar del mundo tan apasionante durante años me muestre más.

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